martes, 7 de julio de 2009

Carta para número 6

De: El Jefe (número 6)
Para: Angélica

“Estimada Angélica: Lamento informarle que en el día de hoy, he presentado mi renuncia al cargo de VRAF. Espero conversar con Ud. en el futuro próximo. Gracias por toda su colaboración y apoyo, los que fueron esenciales para la labor que emprendí y desarrollé en los 14 meses de mi gestión”.

De: Angélica
Para: El Jefe (número 6)

Don Daniel, no sabe cuanto siento y lamento esta decisión que ha tomado. Me ha causado mucha tristeza lo que me ha contado. Me he enterado por su correo, y ahora es una noticia a viva voz. Siento realmente que se vaya, puesto que le tengo un gran aprecio. Para mí fue uno de los grandes jefes que tuve, porque siempre lo sentí un ser muy humano y muy considerado (salvo cuando me retó por teléfono porque metí la pata y compré un timbre sin consultarle), pero me había equivocado y merecía su reprimenda. Me gusta la afabilidad con que siempre me trató (y sé que no sólo a mí) y se lo agradezco mucho. Espero le vaya bien donde sea que vaya, y que si en algún momento necesita de una secretaria, ojalá se acuerde de mí.

Le quedé debiendo algún dulcecito preparado con endulzante. Capaz que algún día vuelva a negociar con la repostería.

Espero que ahora, que ya no somos jefe y subalterno, igual podamos continuar una grata amistad virtual.

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Mi jefe directo (aunque indirecto porque no lo veía todos los días), se fue. Renunció. Y nuevamente me he quedado sin gobierno. Hace tiempo escribí un post, donde hablaba de todos los jefes que han desfilado por mi oficina desde que se fue el Gran Jefe.

A la gente le da miedo cuando alguien se va, porque temen a lo desconocido. Cuando se escucha un posible nombre ellos dicen: “Oh! Ése es negrero, ése es negociante, ése le saca el jugo a las personas”. Muchas veces he escuchado comentarios similares de los jefes. Pero siempre he creído que uno mismo se gana al jefe con su trabajo, su esfuerzo, su honestidad, su lealtad y su franqueza. Yo no le temo al que llegue porque sé que me lo ganaré como me los he ganado a todos. Salvo claro, que existan malas personas que le envenenen la cabeza al jefe antes de que se dé el tiempo de conocerme. Cosa que puede suceder considerando que estamos en una jungla llena de animales feroces, que buscan sólo su beneficio propio o salvarse ellos solos. Ahora dicen las malas lenguas “van a echar a todos los favoritos”. Y yo era una “favorita” a los ojos de ellos. Porque yo, llego a las nueve y media (cuando no a las diez) y me voy a las cinco y media. Y ellos creen que soy favorita del Jefe porque cumplo ese horario. No saben que jamás se lo planteé al jefe y que solita me hice ese turno debido a la injusticia que me parecía trabajar por medio sueldo y cumplir horario de sueldo entero. Y ellos me tildan de favorita porque tenía llegada con el jefe, y él jamás me negó un solo permiso. Y falté la chorrera de días. Podría decir que este año fácilmente he faltado un mes si consideramos los días corridos. Días en que dije que estaba enferma y no fui. Días en que dije que tenía que hacer y no fui. Y días en que pedí trabajar desde mi casa y no fui. Ellos... los mal hablados, pensarán hasta que talvez me agarro a besos con el jefe y que por eso logro lo que quiero. Y no saben que lo único que he hecho, ha sido trabajar en forma eficiente y eficaz. No saben que cuando el jefe me pidió algo, yo lo hice con presteza y minuciosidad. No saben que el propio jefe, me lo dijo en mi cara y ante el Jefe de él y le habló de mis cualidades como trabajadora. Llegaré tarde y me iré temprano, pero no tengo un pelo en la lengua para decirle a quien sea, que en el poco tiempo que permanezco en mi oficina, puedo producir mucho más que uno que cumple el horario completo. Yo lo sé. El jefe lo sabe y el Jefe de mi jefe también. Tuve suerte de que me encomendaran un trabajo de cuidado, porque así me conoció más gente dentro de la institución (y como ya quedamos tan pocos. Alrededor de sesenta personas, todos sabemos quien es quien).

Se va don Daniel y lo extrañaré. Me encantaba. Un día quise escribir un post (cuando me autorizó a faltar el día siguiente a mi cumpleaños) diciendo que “adoro a mi jefe”. No lo escribí. Pero ahora es el momento de decir todo lo bueno que fue. Me encantó siempre su carácter jovial. De esas personas que te escuchan y te dan la confianza para contarle tus cosas. Así yo le conté varias cosas mías. Incluido lo de la repostería. Hasta me iba a mandar a hacer algún pastelito, pero nunca cociné con endulzaltes (él es diabético). En Navidad le llevé chocolates de mi cosecha de regalo. Y un día que me vino a visitar de improviso a mi oficina (porque trabajamos a media cuadra de distancia, siempre era yo quien iba a su ofi.), le ofrecí y le serví un cafecito. Cuando me despedía de él con un besito en la mejilla, siempre le tomaba la mano en un gesto de aprecio y cariño. Hasta le conté cuando fui a una entrevista de trabajo, y le dije que estaba buscando mejoras laborales. Él me entendió y me apoyó. Eso hace un buen jefe, apoya y entiende, y lo que es mejor, escucha.

Había muchos que lo odiaban y que ahora están felices porque se va. Pero yo no. Conmigo nunca fue pesado. Salvo esa vez que mencioné en el correo, cuando pasé a llevar su autoridad y mandé a hacer un timbre. Y que él me reprendió por teléfono. Pero me lo merecía. Yo me equivoqué y con vergüenza reconocí mi falta.

Yo me gané su confianza y me la gané sólo por empeño y desempeño mío. Nada fue como piensan las malas lenguas y de paso digo que me importa un comino lo que piensen, mientras mi conciencia esté limpia y tranquila (no vivo del comidillo de los demás). Lo rico de todo esto es que gracias a las comunicaciones, pude despedirme del jefe y decirle todo lo que pensaba y sentía.

Ahora a esperar lo que venga... ojalá no me despidan por patúa con el horario, pero en fin, si lo hacen... ellos se lo pierden jua!

P.S.: El nombre del Jefe fue modificado para resguardar la identidad del afectado.

18 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Que pena da cuando alguien con quien trabajas a gusto se va.
Es muy importante sentirse bien en el trabajo, diría yo que es básico para un buen equilibrio emocional.
Un mal jefe, o incluso malos compañeros de trabajo, por envidias o por lo que sea pueden amargarnos la existencia.
Ojalá que quien venga te trate muy bien.

Besos.

Ulysses dijo...

Es muy común que tengamos varios jefes y que con alguno nos llevemos mejor que otos, si el jefe es bueno aumenta la satisfacción en el trabajo, y se trabaja mejor.
A veces le toca un mal jefe y hay que aguantar, en épocas de crisis.
Espero que venga un buen jefe que sepa apreciar tu trabajo.

Saludos

Adolfo Payés dijo...

las relaciones en el trabajo son esenciales en la vida.

lo cotidiano es en esencia el respeto y el buen llevar en el Trabajo..
suerte

Saludos fraternos con cariño preciosa.
Un abrazo

besos

Abuela Ciber dijo...

Son los vaivenes del trabajo.
Has logrado describir momentos comunes en muchos lugares de labor.

Espero sea leve el reencuentro con tu nuevo jefe y que sea para bien.

Cariños

Abuela Ciber dijo...

Gracias por tu visita.
Estoy en eso de comprar una máquina para sacar mis propias fotos.
Es bueno saber que tienes recuerdos gratos de tu estadía en mi país.

Cariños.

Conversaciones de todo dijo...

Angelica muchas gente que no tiene trabajo, en desepleo en Venezuela y pobresa, que no tiene trabajo que no tiene nada.

Carlos dijo...

...Y ahora cantemos juntos:
yo tenía once perritos
yo tenía once perritos...


jajaja, bromita nomás Angie, yo sé que llegue quien llegue te lo ganarás con tu eficacia.

FELIZ CUMPLEAÑOS ATRASADO QUERIDA!!!

Poetiza dijo...

Es que nada es eterno, todo un dia termina, asi pasa en los trabajos pero si es triste saber y ver a un compañero, sea quien sea, partir. Te dejo un beso, cuidate mucho amiga.

FERNANDO SANCHEZ POSTIGO dijo...

Siempre afecta si se va alguien bueno y más si se quedan los torpes. Un beso.

PIER BIONNIVELLS dijo...

Guapa. si que afecta cuando vemos que compañeros o jefes se van del trabajo por x causa.. la costumbre es algo comodo..
Espero que tengas suerte con la llegada del nuevo jefe..
y que sea bueno.. siii..
Buen finde..
abrazos.

Genín dijo...

Luego vendré a leer mas, de momento, te saliste con la tuya, aquí te dejo la dirección para que lo veas...jajaja
http://www.renovablesdelsur.com/catalog/images/airx.jpg

Besos y salud

Alvaro en OZ dijo...

Espero que el próximo superior que tengas en la institución donde trabajas también posea la capacidad de escuchar y que cree un ambiente de trabajo grato donde puedas desenvolverte tan eficientemente como lo describes.

Saludos !!!!

bellota_b dijo...

ERAS LA ESPINITA EN VERSIÓN MUJER? JAJAJAAJ

NAO!,los despidos están a la orden del día y bien dice el refrán:

Nadie es indispensable,ni por mas capacitado que uno se encuentre.

Espero el new jefe sea de lo mas cachilupi!!

kurotashio dijo...

A mi me toca vivir algo parecido este viernes pasado, y si bien con mi jefa no me llevaba 100%, tampoco eramos mala onda, o al menos es lo que yo creo, mal que mal soy el más "pendejo" de la empresa donde trabajo, y saber que terminaba el vinculo entre ella y el lugar de trabajo me dejó perplejo, no sólo por la cantidad de cosas que aún están "en progreso" bajo su gestión, si no tb el cómo serán las cosas hoy, sin dudas es complejo, y veamos que pasará d ahora en adelante.

Un abrazo Angélica :)

Evan dijo...

Es buenisimo que la relación jefe empleado sea tan buena como la que vos nos contas. Que pena que se vaya, ojalá que el próximo sea tan pata como don Daniel.

Un besote An!!!

Pamela dijo...

Qué lástima que justo se tenga que ie el buen jefe Angélica, ojalá que venga uno decentito a reemplazarlo. Los jefes son una cosa rara, nunca se sabe con ellos y he llegado a creer que es pura cuestión de suerte más allá de que uno haga bien la pega si el jefe es complicado perdemos igual. Un besote

MNB dijo...

Hola, Angélica:
Desde el 27-06 que no venía a visitarte por trabajo y gripe. No alcancé a leer lo último, pero volveré a ponerme al día.

Besos.

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Pucha, ojalá que las palabras de Don Daniel no se las lleve el viento; un contacto laboral nunca está de más.

Y cuando no hay quién lleve el timón de momento, los primeros oficiales hacen lo que pueden con tal de no chocar el barco; de seguro que te estás manejando al respecto.

Malhablados siempre existirán en todos lados...pero teniendo disciplina y responsabilidad para trabajar, no hay nada que temer. Saludos afectuosos, de corazón.