El fin de semana recién pasado me fui de paseo. Nancy, la polola de mi hermano, me invitó a pasar un fin de semana con ellos a casa de sus padres que viven en Cachagua.Yo no conocía, así que cargué mi cámara fotográfica para traerme muchos recuerdos. Los suegros de mi hermano son simpatiquísimos y muy cariñosos. Me pasearon por todas partes para que conociera bien el lugar. Claro que los lugares había que recorrerlos a pie, por lo que tuve que subir y bajar cerros, escalas y roqueríos... y como mis piernecitas no están acostumbradas a tanto ejercicio en desnivel, hoy estoy con un dolor en las pantorrillas que me cuesta mucho bajar las escalas. Pero qué importa el dolor si recuerdo lo comido y lo bailado (es un decir, no bailé).
La imagen inicial corresponde a la Playa de las Cujas. La imagen siguiente también corresponde a Las Cujas. Y está tomada desde lo alto. Existe una bajada preciosa por donde descendimos tomando fotos a diestra y siniestra. Si se fijan bien en la imagen (clikear para ver en gigante), el propietario de la casa de al lado tiene un pequeño helipuerto. Y ya ven la vista maravillosa que se gasta.
Mi hermano y Nancy tomandose fotos con el celular. Yo aproveché para sacarles también algunas y de fondo se ve la Playa como una laguna de aguas color turquesa. Mirando desde abajo parece una playa paradisíaca.
En la imagen siguiente está Nancy y su mamá. Y por supuesto su cuñadita regalona jejeje.
Al pisar la arena de Las Cujas, existe un camino de piedra, rocas y arena, incrustado al costado del terreno. Arriba se ubican algunas casas. Por el camino se llega a la Playa grande de Cachagua. Es largo el camino. Y en desnivel, y la vista es espectacular.
En la roca, al fondo se ven unos pescadores que con sus cañas intentan pescar algún pececito distraído. Al frente de ellos (o al fondo), está una isla de los pingüinos. No pude verlos por la distancia, y el zoom tampoco me lo permitió.
Al final del camino se ve la playa grande de Cachagua, donde me encontré con una amiga que conocí en Chilesat (el trabajo anterior al actual).El día anterior fuimos a comprar mariscos a Maitencillo. Ahí me encontré con estos lindos pelícanos que posaron gentilmente para mí.
Y este es un mirador muy especial puesto que hay que pasar por un pequeño puente de madera que conduce hasta la cima del mirador. Fue muy entretenido pasar por ahí. Yo hice el trayecto dos veces porque en la primera mi hermano estaba esperando que le abrieran las conchas de las almejas (cosa curiosa para mí porque siempre las habíamos comprado en sus conchas y cerradas. Y éramos nosotros quienes realizabamos la operación de abrirlas. Acá la gente es más cómoda y se las daban abiertas).
Y como siempre me encuentro con flores que me llaman la atención. Esta debe ser alguna variedad de cactus o algo así.
En el comedor había un tremendo arreglo de calas.Y esta alcayotita me la encontré en el camino, en una especie de quebrada que habia, donde terminaba el camino. ¡Ooooohhhh! si hubiese estado madura la recojo porque estaba botada en plena calle. Pero estaba verde, así que nada se podía hacer (con lo que me gusta la mermelada de Alcayota y piña)
Y ese fue mi paseo. Tomé casi ciento setenta fotos, pero como se me echó a perder el mouse y no he comprado otro, me demoré ene en subir estas trece miserables. Espero que les gusten y hayan disfrutado.






