
Yo no conocía, así que cargué mi cámara fotográfica para traerme muchos recuerdos. Los suegros de mi hermano son simpatiquísimos y muy cariñosos. Me pasearon por todas partes para que conociera bien el lugar. Claro que los lugares había que recorrerlos a pie, por lo que tuve que subir y bajar cerros, escalas y roqueríos... y como mis piernecitas no están acostumbradas a tanto ejercicio en desnivel, hoy estoy con un dolor en las pantorrillas que me cuesta mucho bajar las escalas. Pero qué importa el dolor si recuerdo lo comido y lo bailado (es un decir, no bailé).
La imagen inicial corresponde a la Playa de las Cujas. La imagen siguiente también corresponde a Las Cujas. Y está tomada desde lo alto. Existe una bajada preciosa por donde descendimos tomando fotos a diestra y siniestra. Si se fijan bien en la imagen (clikear para ver en gigante), el propietario de la casa de al lado tiene un pequeño helipuerto. Y ya ven la vista maravillosa que se gasta.






El día anterior fuimos a comprar mariscos a Maitencillo. Ahí me encontré con estos lindos pelícanos que posaron gentilmente para mí.




Y esta alcayotita me la encontré en el camino, en una especie de quebrada que habia, donde terminaba el camino. ¡Ooooohhhh! si hubiese estado madura la recojo porque estaba botada en plena calle. Pero estaba verde, así que nada se podía hacer (con lo que me gusta la mermelada de Alcayota y piña)
