miércoles, 19 de agosto de 2009

Si fuera...

Si fuera una palabra sería Amor (no me pregunten porqué, sólo lo sé)
Si fuera un número sería el 22 (era el número de la suerte de mi papá y lo adopté)
Si fuera una bebida sería el Café (por lo adictivo) y el pisco sour (por lo delicioso)
Si fuera una zona del cuerpo sería los Ojos (porque los tendría a todos en la mira)
Si fuera una flor sería una Fresia (por su fragancia)
Si fuera un dibujo animado sería el Demonio de Tazmania (porque arrasa con todo) o el Gallo Claudio (por lo presumida)
Si fuera una película sería Sabrina (por lo romántica y pa agarrarme a besos con Harrison Ford)
Si fuera un musical sería Angel Parra Trío (por lo variado de su repertorio. En la variedad está el gusto)
Si fuera una fruta sería una Frutilla (por lo sabrosa)
Si fuera un postre sería una Torta de Chocolate (porque me encanta)
Si fuera un recuerdo... Creo que para algunos soy un recuerdo (bueno o malo es cuento de otra historia)
Si fuera un insecto sería una Libélula (por su belleza)
Si fuera un color sería el Rojo furioso
Si fuera un sentimiento sería la Pasión (porque la llevo bajo la piel)
Si fuera un sentido sería el Tacto (todo lo tengo que tocar... y saborear... ¡hum!)
Si fuera una fecha... sería el 29 de junio (mi cumpleaños. Soy luego existo)
Si fuera un planeta sería la Tierra (por lo desastrosa y maravillosa)
Si fuera algo del baño sería el Perfume (por las pasiones que desatan algunos perfumes)
Si fuera un instrumento musical sería la Trompeta (por la sensualidad de su sonido)
Si fuera una figura geométrica sería el círculo (por lo cinturita de huevo)
Si fuera un idioma sería el Francés (se escucha romántico)
Si fuera uno de los 7 pecados sería la Gula (pucha que soy buena pal diente. Vivo pensando en la comida)
Si fuera un día de la semana sería el Miércoles (porque pasando la mitad tamos al otro lao)
Si fuera un perfume sería Baby Doll (por lo primaveral y floral)
Si fuera una comida sería las Guatitas (callos) a la jardinera (porque pocos saben degustarlas)
Si fuera una frase o expresión sería ¡Áaaaaaanda! (algo así como una exclamación de asombro y alegría)
Si fuera una canción sería ”Yo no soy esa” Mari Trini (Yo no soy esa que tú te imaginas, una señorita, tranquilla y sencilla, que un día abandonas y siempre perdona esa niña así, no, esa no soy yo...)
Si fuera un libro sería “Como Agua para Chocolate” (porque me gusta la cocina, porque sueño con mi amado y porque me gusta el realismo mágico.)
Si fuera una virtud sería la Franqueza (por lo care raja que soy pa decir las cosas)
Si fuera una hora del día sería la Hora del almuerzo (con lo hambrienta que soy!)
Si fuera una estación del año sería el Invierno (me encanta, lo adoro)
Si fuera un animal sería un Gato curioso (extraño a mi Horacito)

viernes, 14 de agosto de 2009

Los picaflor

Cuando era chica y vivía en la casa de mi tía con mis abuelitos, había en el jardín un arbusto llamado “Abutilón”. Siempre estaba lleno de flores rojas que parecían campanas. Me gustaba mirarlo, porque de vez en cuando, veía como se acercaban los pequeños picaflor a robarles el néctar. Disfrutaba viendo al colibrí agitar sus alas con tanta agilidad que parecían suspendidos en el aire. Me gustaba ver su porte y su colorido precioso. Yo era chica, de esto hace mucho. El abutilón se secó, no sé qué pasó con él, pero nunca más volví a ver algún picaflor en el jardín de mis abuelitos.

Yo tenía una teoría: “se extinguieron y por eso no los vi más”. Los extrañé por años. Mas cuando pensé que ya nunca más volvería a verlos en persona, en vivo y en directo… regresaron. Y en casa de mi tía, los he vuelto a ver acercándose a la Flor del Pájaro (puros pájaros en esta historia), o más conocida como ave del paraíso. He leído en Internet que es el único pájaro capaz de moverse hacia atrás (¿será por eso que me gusta tanto? digo por lo exclusivo), y que es el más pequeño de los pájaros (eso sí que no me gustó, aunque ya dije en una reflexión de un post pasado, que a veces un pájaro chico canta mejor que uno grande). Son atraidos por las flores rojas y naranjas.

Este año, y por primera vez los he visto revolotear por mi jardín. Estoy contenta por ello. Aún no es primavera, hay pocas flores y ellos ya llegaron a Quilicura. Eso significa que mi teoría estaba errada. Sólo espero que no sean como el cometa Halley, y que tengan que volver a pasar más de treinta años para volver a verlos.

Arriba flor del Abutilón.

lunes, 10 de agosto de 2009

¿Donde andas hijo mío?

Es primera vez en tres años que ocurre de esta forma. Nunca habían sido tantos días. Hace una semana que no escucho moverse el tiesto con el agua. Horacito es aguatero. Y el pote con el agua siempre estaba medio porque él lo vaciaba de tanto tomar… como no veía el nivel del agua, él movía con su patita (su manito) el pote para que el agua al moverse le indicara hasta donde podía meter su naricita y no mojársela. Siempre luego de comer, tomaba agua, y yo sabía que era él porque escuchaba el ruido del pote moverse.

Ya sé que me dirán que se enamoró y que estamos en Agosto, el mes de los gatos. Pero yo sé que no es así, porque él cuando se enamoraba, lloraba llamando gatas y hacía mucho ruido con su llanto enamorado. Y yo lo escuchaba desde lejos que llegaba a casa clamando amor desesperado… Y llegaba… comía… tomaba agüita y se iba nuevamente llorando como alma en pena. Y de tanto en tanto paraba su cola y orinaba lo que pillara cerca. Pero esta vez ha sido diferente. No ha vuelto a comer. No ha vuelto a dormir y ya lleva lejano una semana.

Espero no le haya pasado nada malo. Tengo ganas de verlo y de abrazarlo. Quiero darle besos en su cabecita y acariciarlo como a él le gusta. Es un niño muy regalón. La Ambro y yo estamos preocupadas. Te queremos Horacito. Vuelve pronto.

sábado, 8 de agosto de 2009

Huele a peligro

¿Que es lo que me pasa? No sé… no sé… Sólo sé que cuando me mira, me observa… no siento que me mire como algo normal y habitual, sino que me mira con interés... con curiosidad quizá. Lo he pillado mirándome varias veces… y cuando quito los ojos de la pantalla y lo miro, mis ojos se encuentran con los suyos… y cada vez que digo algo, algo de mi vida privada, lo escucha y lo comenta, como un gran descubrimiento (“¿sabe cocinar?”). Y cada vez que me cuenta algo de su vida íntima… yo también lo escucho y voy guardando frases para mí (“a las seis de la mañana su gatita pide que le abra la puerta del balcón, y luego cuando vuelve la gatita, él abre su cama, levanta su sábana y la deja entrar”), que cosas tan locas. Es simpático y agradable. Y se coloca al lado mío a mirar la pantalla del computador (por sobre mi hombro)… seguro sentirá mi perfume ¿le gustará? –¿A ver? –me dice, para que yo quite mi mano del mouse y él pose la suya, pero cuando la quito, él ya ha rozado la mía. Yo me hago la indiferente, la que no se ha dado cuenta de la sutil caricia. Y le paso su pendrive tratando de no rozar su piel, aunque por dentro me guardo las ganas de sentirlo… y él toma las llaves del edificio de mi mano y vuelve a rozarme sutilmente…

¡¡¡Ange!!! ¡No puedes fijarte en el jefe! No me he fijado… sólo he leído las señales…

Ese abrazo que nos damos los dos
cuando nos saludamos
Ese beso que se escapa de mi
cuando nos encontramos.

Huele a peligro
estar contigo
Existe un algo entre los dos
Esa manera de sentir que no es de amigos.

Ese rato cuando hablamos los dos
esquivando miradas.
Y pensamos que la gente está ciega
Que al fin la engañamos.


Huele a peligro
El solo hecho de acercarme a conversarte
Con el pretexto de que de algo quiero hablarte
Un solo paso en falso y nada, ya nos puede detener…

martes, 4 de agosto de 2009

Las cadenas

Si hay algo que me apesta, es recibir correo “chatarra” en mi casilla. Llámese chatarra a todo lo que sea chistes, reenvíos de otros correos, presentaciones y cadenas. De partida me gustan los correos personalizados. Eso significa que quiero que sea sólo para mí y no para un montón de gente. Los chistes no me causan mucha gracia, así que ni siquiera los abro. Esos mensajes, los suprimo inmediatamente sin tomarme la molestia de leerlos antes de eliminarlos. Las presentaciones algunas las abro, depende de quien vengan, porque mis amistades más cercanas ya saben lo que me gusta y no me gusta. Por lo tanto, cuando me llegan sé que son imágenes de paisajes, naturaleza o animales. Pero lo que más odio de todo esto, son las famosas “cadenas”. Me cargan, y aunque algunas las abro por casualidad (cuando vienen encubiertas) las rompo todas. Jamás las sigo. Ni siquiera cuando me amenazan con que me voy a morir si no las envío en los próximos cinco minutos a determinada cantidad de personas. Tampoco creo en los milagros (de ese tipo).

Pero hoy. Llegó un correo que abrí no sé porqué. Talvez se me fue el mouse y lo pinché sin querer. La cosa es que lo abrí y comencé a leer:

“Una mañana, el marido vuelve a su cabaña después de varias horas de pesca y decide dormir la siesta. Aunque no conoce bien el Lago, la mujer, decide salir en la lancha. Se mete Lago adentro, ancla y lee un libro.

Viene el guardián en su lancha, se acerca a la mujer y le dice:

-Buenos días señora ¿qué está haciendo?

-Leyendo un libro-responde ella (pensando ¿no es obvio?)

-Está en zona restringida para pescar –le informa él.

-Disculpe oficial, pero no estoy pescando, estoy leyendo.

-Si, pero tiene todo el equipo. Por lo que veo, podría empezar en cualquier momento. Tendré que llevarla y detenerla.

-Si hace eso, lo tendré que acusar de abuso sexual –dice la mujer.

-Pero ¡ni siquiera la toqué! –dice el guarda.

-Es cierto… pero tiene todo el equipo. Por lo que veo, podría empezar en cualquier momento.

-Disculpe, que tenga un buen día señora. Y se fue".

Moraleja:

Nunca discutas con una mujer que lee… Sabe pensar.

Envía esto a mujeres que sean pensantes… y a los hombres que sean capaces de reconocer esa inteligencia. Si recibes este e-mail, es que eres inteligente.

Por corto que sea el camino… quien pisa fuerte, deja huella.

Me gustó, por eso lo comparto con ustedes.

Yo leo, no tanto como quisiera, pero me he topado con más de algún hombre que ha querido ponerme el pie encima. Claro que no sabían con la chichita que se curaban, porque a mí no me calla nadie. Es más, mi amiga Pao siempre dice que soy Jalisco Zapata, si no gana, empata! Y como diría Genín “¡¡Niña tú quedas arriba como el aceite!!”

sábado, 1 de agosto de 2009

Amor Violento



Cuando por primera vez
te ví
supe que el cielo
era para tí
y para mí
Y para tí
y para mí

Nunca más podré dormir
Nunca más podré soñar
con nadie que
no seas tú

Gastaré toda mi vida
en comprar la tuya
gastaré toda mi vida
y más...

El amor tendrá que esperar
un buen rato
para descansar
de tú y de mí
de tú y de mí

El amor tendrá que esperar
un buen rato
para descansar
de tú y de mí
de tú y de mí

Gastaré toda mi vida
en comprar la tuya
Gastaré toda mi vida
y más
y más
y más

Porque un amor violento
nos deslumbró
un amor violento
nos fulminó.

Los Tres

lunes, 27 de julio de 2009

El Peluche

Estaba en la fila del supermercado esperando mi turno, cuando me puse a observar a la familia que estaba delante de mí. Había muchos niños en el super, debido a que era la última semana de vacaciones de invierno. La familia que estaba delante, se componía de: Dos mujeres de unos 25 a 30 años. Una señora de más de setenta, un niño de unos diez años y una pequeña de dos. La pequeña iba en un carro, de esos que delante tienen una especie de automóvil de plástico, en el que podía pasear y divertirse.

La ancianita sacaba las cosas del carro con mucha dificultad (en vez de realizar esta operación las personas más jóvenes). Pusieron sobre el mesón bandejas, jarrones y puras chucherías (entre otras cosas). Al final quedó un peluche, el que hicieron a un lado. El niño lo tomó y con la mirada preguntó a su madre si llevarían aquel juguete. Entonces la mujer lo tomó y lo dejó en el carro. La pequeña inmediatamente con gestos y muecas de llanto protestó, indicando que ella quería el peluche. Una vez descargado completamente el carro, la mujer tomó el peluche, lo sacó del carro y lo puso tras la espalda de la pequeña dentro del auto plástico. La niña, inocente de toda culpa quedó feliz (y parece que hasta estaba adiestrada para que no volviera a tocarlo). Así fueron pasando las cosas por la lectora de códigos. Yo seguía observando cuan cara dura es la gente. Y mientras buscaba con los ojos algún guardia (que cuando uno los busca nunca los encuentra), miraba al niño y a su familia.

Si hubiese visto de cerca un guardia, le habría dicho que siguiera el carro y les revisara las cosas y la boleta. Encima reclamaron por tres chauchas que querían ahorrarse, mientras yo pensaba, ¿y el regalito que llevan gratis? La verdad que estas cosas me enfurecen. No porque me importe la pérdida de los supermercados. Sino que me apesta el robo hormiga. Me molesta la naturaleza de algunas personas, de querer robar o llevar todo gratis. Pero lo que lejos más bronca me da, es el ejemplo que aquellas mujeres le inculcan indirectamente al niño de diez años. La guagua no tiene conciencia y no tiene idea de lo que hacen los padres. Pero aquel niño, ya a sus cortos años, aprende como robar en una tienda. Y así seguramente lo inculcará en sus hijos. Eso es lo que me impacta y me aflige. Y lo que es peor, ésta es una costumbre que está tan arraigada en la población (no en todos claro), que es muy difícil erradicarla de nuestra cultura. La honestidad es una virtud que ha quedado en el pasado!!

jueves, 23 de julio de 2009

Triste

Tengo mucha pena. Hoy, desvincularon a 18 personas en mi trabajo. Producto de un paro de actividades que hicimos, luego de un año y medio de aguantar que nos dieran puros abonos de sueldo y no tener un sueldo completo hace ya tanto tiempo. Días lejanos en que recibía mi cheque y debía administrar aquel dinero estirándolo lo más que podía para que me alcanzara hasta llegar a fin de mes. Hace tanto ya de eso, que ya ni sé como será sentir que te pagan al día tu plata. Ya aburridos de tal situación, decidimos trabar la rueda y presionar para que nos pagaran. Pero dicha presión, obligó a tomar medidas extremas.

Echaron a don Carlitos. Mi fiel colaborador. Un hombre que me seguía y me secundaba en todo. Yo no necesitaba decirle cómo quería las cosas, él me interpretaba. Y muchas veces cuando le decía algo él ya lo había hecho. Por eso me gustaba, porque trabaja igual que yo, y hacía las cosas altiro, sin esperar el después. Teníamos además, la difícil misión del ahorro. De entregar el material de tal forma que alcanzara para todos. Y restringiendo a su vez, en los casos en que hacían uso y mal uso de las especies. Don Carlitos era mi amigo. Y conversábamos mucho. Yo le contaba muchas cosas, y él también me contaba las suyas. Él era mi conexión con el mundo interno de la Universidad. Me contaba todos los chismes. Me contaba todas las cosas que escuchaba y se enteraba. Era el encargado de la Bodega. Y yo la encargada de las Adquisiciones (¿Cuáles si ya no comprábamos?). Él me cubría las espaldas y yo se las cubría a él. Éramos una dupla. Lo voy a extrañar mucho.

También desvincularon a la Ingrid. Una colega con un genio complicado. Una mujer difícil de llevar. Una vez tuvimos un altercado, y me mandó a la chucha. No me volvió a hablar. Pero como yo no soy rencorosa, la seguí saludando, hasta que volvimos a conversar. Hubo ocasiones (cuando fuimos más yunta) que me acompañó en mis citas románticas. Y fue mi confidente en varias de mis aventuras. Es una mujer de una sola línea. Y aunque complicada para algunas cosas, tiene un muy buen sentido del humor (igual que don Carlitos). Sólo había que pillarla de buenas. También la extrañaré.

Y lo peor de todo… echaron a mi amiga Jenny. La que se copeteaba conmigo en la hora de colación. Mi amiga Jenny es una de mis amigas del alma. Es mi confidente, a quien le contaba todo lo que me pasaba. Y se divertía cuando le contaba mis historias. Y se reía cuando hablábamos de hombres, de relaciones y de sexo. Con ella hay una libertad absoluta para hablar. Y es quien me daba consejos. Me escuchaba cuando llegaba bajoneada. Me subía el ánimo cuando andaba triste o extraña. Me echaba de menos cuando no pasaba a reportarme a su oficina. Con ella hablábamos por teléfono todos los días, cuando estábamos a cuadras de distancia y había teléfono por donde llamar (no como hoy que están todos cortados por no pago). Yo sé que con mi amiga no quedaremos desconectadas por mucho tiempo. Yo sé que cuando ella encuentre trabajo y yo tenga Internet de nuevo estaremos conectadas en todo momento.

Los compañeros se van y queda un espacio vacío. Las despedidas son tristes. Y el vacío es grande. Ojalá mis compañeros encuentren pronto trabajo. Hoy estoy triste.

lunes, 20 de julio de 2009

La comida

Todos los días al llegar a casa, lo primero que hago (luego de cerrar la puerta y colgar las llaves), es alimentar a mis niños. Cuando abro la puerta de la cocina y tomo el frasco con el alimento, ellos ya están junto a mis pies, esperando que les de su ración. Entonces les digo: “Hijos, no coman tanto. Les he dicho que tienen que ponerse a dieta. La mamita no tiene tanta plata para comprar alimento, así que cuídenlo” Ellos me miran solamente y parece que en eso, no tienen ninguna intención de cuidarme el bolsillo, muy por el contrario comen como un sabañón. Pero eso no es todo. Por más que les digo que no traigan invitados a comer, ellos no obedecen. Y a veces llega sin invitación “Arnold” mi hijo adoptivo. Ése que baja por la pandereta del patio y de un salto llega a mi terraza. Cuando me ve, me saluda con un maullido (porque los gatos también hablan -o se expresan en su idioma- cuando sus padres les enseñan. En este caso, Arnold no se crió conmigo de pequeño, por lo tanto, aún no entiende al llamado de su nombre). Bueno, el caso es que Arnold entra derechito al plato de comida y como ya es sabido que la comida no se le niega a nadie, yo le permito alimentarse. Parece que al pobre nadie lo alimenta, porque siempre que viene, arrasa con todo y deja el plato lavadito. Claro que es re glotón también, porque lo tomo en brazos y pesa como cinco kilos.

Anoche desperté al escuchar a la Ambrosia gruñendo. Prendí la luz y me encontré con que en el lugar donde duerme normalmente el Horacio (a los pies de mi cama) estaba el Arnold muy acostao. Será patúo, lo eché cantando pa afuera. Ta bien que se coma la comida de mis niños, pero instalarse en mi cama sin mi autorización, me parece un exceso de confianza! Está bien que la comida no se le niegue a nadie ¿pero la cama?

lunes, 13 de julio de 2009

El Aperitivo

Si hay alguna adicción que yo tenga, es al pisco sour. Eso sí, sólo cuando mis finanzas me lo permiten. Y lo he dicho miles de veces: “no porque viva sola, voy a llevar una vida triste y SECA”. Por lo tanto, en mi casita no falta mi copete sabatino o dominical.

Acá en mi trabajo tengo una colega que es muy amiga mía. Se llama Jenny. Ella no es muy buena para el copete, y nunca toma algún aperitivo en su casa. Una vez fuimos a comer comida china y nos tomamos un pisco sour, y aunque comimos después, igual salimos del local medio caramboliadas.

El otro día, justo cerca de la hora de colación. Vino a mi oficina mi amiga y me dijo: “¿Ange, tomémonos un copete?” ¿¿¿qué??? “¿compremos una botella de pisco sour?”. Yo que para algunas cosas no soy na de rogá, ni lo pensé y dije altiro que bueno. Y fue mi amiga al negocio y compró una botella de Campanario Sour. Lo traía heladito que de mirarlo se me hacía agua la boca. “Pero no tenemos copas” no importa poh –le dije yo- tomemos en taza. Así que vertimos el gélido líquido en las tazas e hicimos un brindis. Estábamos en mi oficina. Yo trabajo sola y nadie viene a interrumpir mis labores. Así que, echamos llave a la puerta y comenzamos la tomatera, perdón comenzamos con el aperitivo. Mi amiga compró además, unas papitas fritas e iniciamos la charla. Ligerito empezaron a asomar las risillas de nada. La alegría nos invadió y comenzamos a reírnos de nuestras locuras. Mi amiga me dijo dejemos la mitad para mañana, pero mañana va a estar a temperatura ambiente y no es lo mismo. Así que entre risas y sonrisas nos tomamos la botella completita.

Nunca había hecho algo así en la hora de colación, y me gustó. Porque como hacía tanto frío ligerito se nos entibiaron las manos y se nos calentaron los pies. Mi amiga que estaba medio bajoneada ese día, se sintió mucho mejor y se fue de mi oficina riéndose solita. Hasta me preguntó si luego que se fue de mi ofi, me seguí riendo sola, porque desde la escala se escuchaban mis risas (y la escala que digamos no está al lado de mi oficina).

Bueno el caso es que unos días después volvimos a repetir la hazaña. Y el viernes pasado, me dijo la Jenny: “pero ahora vamos las dos al negocio porque a mí me da vergüenza ir sola”. Bueno... vamos. Parece que no es normal comprar pisco sour a medio día (más encima heladito como lo pedí) porque el encargado del negocio empezó a bromear buscando qué santoral era hoy que nosotras íbamos a celebrar. “San último día" dijo el caballero, entonces le sonrío y le digo: “San Viernes”, esa es la única razón para celebrar (y los viernes para mí hace un año son muy queridos y esperados, debido a que nos dan nuestro “abono” semanal de sueldo). Por lo tanto, no faltaban más razones para celebrar con mi amiga. Pero esta vez con tan mala cuea que una amiga de mi amiga la andaba buscando, entonces me dice mi amiga que salga y le diga que ella no está. Salgo entonces a encontrarme con su amiga (fuera de la ofi porque sobre mi escritorio teníamos las tazas con el copete esperándonos). La amiga de mi amiga justo venía acompañada de un colega de trabajo, el que me ve y se acerca a saludarme con un beso (cosa que nunca hace), y peor todavía, va y me abraza diciéndome: “hace tiempo que no nos veíamos” (cosa más extraña aún porque jamás me había abrazado) y yo, tratando de abrir mi boca los menos posible porque ya llevaba media taza de pisco sour en el buche... jajajá. Luego se acerca la amiga de mi amiga y también me saluda de beso... yo, obvio de lejitos no más les hablaba. Hasta que finalmente se fueron. Y como ya sabemos que mi oficina tiene un eco espantoso tuvimos que reírnos con la Jenny debajo del escritorio. Todo por culpa del Campanario Sour, del viernes y del frío.

Menos mal que después de comer y tomar. Nos tomamos una buena taza de café. Nos lavamos los dientes y nos pusimos a masticar chicle. Espero que los que se acercaron después a mí, no me hayan sentido algún olorcillo delator, porque seguro este viernes nos tomaremos otra botella de Campanario con mi amiga.

Lo único malo de todo esto, es que cuando me pongo a trabajar no hay caso, las letras se mandan solas y me cuesta un mundo pa hacer que se ordenen en fila (¡¡chis!! ¡ni que se copetiaran con nosotras!).

martes, 7 de julio de 2009

Carta para número 6

De: El Jefe (número 6)
Para: Angélica

“Estimada Angélica: Lamento informarle que en el día de hoy, he presentado mi renuncia al cargo de VRAF. Espero conversar con Ud. en el futuro próximo. Gracias por toda su colaboración y apoyo, los que fueron esenciales para la labor que emprendí y desarrollé en los 14 meses de mi gestión”.

De: Angélica
Para: El Jefe (número 6)

Don Daniel, no sabe cuanto siento y lamento esta decisión que ha tomado. Me ha causado mucha tristeza lo que me ha contado. Me he enterado por su correo, y ahora es una noticia a viva voz. Siento realmente que se vaya, puesto que le tengo un gran aprecio. Para mí fue uno de los grandes jefes que tuve, porque siempre lo sentí un ser muy humano y muy considerado (salvo cuando me retó por teléfono porque metí la pata y compré un timbre sin consultarle), pero me había equivocado y merecía su reprimenda. Me gusta la afabilidad con que siempre me trató (y sé que no sólo a mí) y se lo agradezco mucho. Espero le vaya bien donde sea que vaya, y que si en algún momento necesita de una secretaria, ojalá se acuerde de mí.

Le quedé debiendo algún dulcecito preparado con endulzante. Capaz que algún día vuelva a negociar con la repostería.

Espero que ahora, que ya no somos jefe y subalterno, igual podamos continuar una grata amistad virtual.

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Mi jefe directo (aunque indirecto porque no lo veía todos los días), se fue. Renunció. Y nuevamente me he quedado sin gobierno. Hace tiempo escribí un post, donde hablaba de todos los jefes que han desfilado por mi oficina desde que se fue el Gran Jefe.

A la gente le da miedo cuando alguien se va, porque temen a lo desconocido. Cuando se escucha un posible nombre ellos dicen: “Oh! Ése es negrero, ése es negociante, ése le saca el jugo a las personas”. Muchas veces he escuchado comentarios similares de los jefes. Pero siempre he creído que uno mismo se gana al jefe con su trabajo, su esfuerzo, su honestidad, su lealtad y su franqueza. Yo no le temo al que llegue porque sé que me lo ganaré como me los he ganado a todos. Salvo claro, que existan malas personas que le envenenen la cabeza al jefe antes de que se dé el tiempo de conocerme. Cosa que puede suceder considerando que estamos en una jungla llena de animales feroces, que buscan sólo su beneficio propio o salvarse ellos solos. Ahora dicen las malas lenguas “van a echar a todos los favoritos”. Y yo era una “favorita” a los ojos de ellos. Porque yo, llego a las nueve y media (cuando no a las diez) y me voy a las cinco y media. Y ellos creen que soy favorita del Jefe porque cumplo ese horario. No saben que jamás se lo planteé al jefe y que solita me hice ese turno debido a la injusticia que me parecía trabajar por medio sueldo y cumplir horario de sueldo entero. Y ellos me tildan de favorita porque tenía llegada con el jefe, y él jamás me negó un solo permiso. Y falté la chorrera de días. Podría decir que este año fácilmente he faltado un mes si consideramos los días corridos. Días en que dije que estaba enferma y no fui. Días en que dije que tenía que hacer y no fui. Y días en que pedí trabajar desde mi casa y no fui. Ellos... los mal hablados, pensarán hasta que talvez me agarro a besos con el jefe y que por eso logro lo que quiero. Y no saben que lo único que he hecho, ha sido trabajar en forma eficiente y eficaz. No saben que cuando el jefe me pidió algo, yo lo hice con presteza y minuciosidad. No saben que el propio jefe, me lo dijo en mi cara y ante el Jefe de él y le habló de mis cualidades como trabajadora. Llegaré tarde y me iré temprano, pero no tengo un pelo en la lengua para decirle a quien sea, que en el poco tiempo que permanezco en mi oficina, puedo producir mucho más que uno que cumple el horario completo. Yo lo sé. El jefe lo sabe y el Jefe de mi jefe también. Tuve suerte de que me encomendaran un trabajo de cuidado, porque así me conoció más gente dentro de la institución (y como ya quedamos tan pocos. Alrededor de sesenta personas, todos sabemos quien es quien).

Se va don Daniel y lo extrañaré. Me encantaba. Un día quise escribir un post (cuando me autorizó a faltar el día siguiente a mi cumpleaños) diciendo que “adoro a mi jefe”. No lo escribí. Pero ahora es el momento de decir todo lo bueno que fue. Me encantó siempre su carácter jovial. De esas personas que te escuchan y te dan la confianza para contarle tus cosas. Así yo le conté varias cosas mías. Incluido lo de la repostería. Hasta me iba a mandar a hacer algún pastelito, pero nunca cociné con endulzaltes (él es diabético). En Navidad le llevé chocolates de mi cosecha de regalo. Y un día que me vino a visitar de improviso a mi oficina (porque trabajamos a media cuadra de distancia, siempre era yo quien iba a su ofi.), le ofrecí y le serví un cafecito. Cuando me despedía de él con un besito en la mejilla, siempre le tomaba la mano en un gesto de aprecio y cariño. Hasta le conté cuando fui a una entrevista de trabajo, y le dije que estaba buscando mejoras laborales. Él me entendió y me apoyó. Eso hace un buen jefe, apoya y entiende, y lo que es mejor, escucha.

Había muchos que lo odiaban y que ahora están felices porque se va. Pero yo no. Conmigo nunca fue pesado. Salvo esa vez que mencioné en el correo, cuando pasé a llevar su autoridad y mandé a hacer un timbre. Y que él me reprendió por teléfono. Pero me lo merecía. Yo me equivoqué y con vergüenza reconocí mi falta.

Yo me gané su confianza y me la gané sólo por empeño y desempeño mío. Nada fue como piensan las malas lenguas y de paso digo que me importa un comino lo que piensen, mientras mi conciencia esté limpia y tranquila (no vivo del comidillo de los demás). Lo rico de todo esto es que gracias a las comunicaciones, pude despedirme del jefe y decirle todo lo que pensaba y sentía.

Ahora a esperar lo que venga... ojalá no me despidan por patúa con el horario, pero en fin, si lo hacen... ellos se lo pierden jua!

P.S.: El nombre del Jefe fue modificado para resguardar la identidad del afectado.

miércoles, 1 de julio de 2009

de Viaje...

Hace tiempo que no viajaba a Coquimbo. El último viaje fue en Febrero, cuando salí de vacaciones y las cosas no estaban bien con mi tía. Estuve siete días allá, de los cuales cinco pelié con mi tía. Ahora las cosas están bien. Ella ya se ha acostumbrado a estar solita, a vivir solita y la relación con mi hermano también ha mejorado. Incluso mi tía en un gran paso que ha dado, ha conocido a la polola de Iván. Debido a eso es que yo me he sentido contenta y satisfecha. Razón por la cual me han vuelto las ganas... las ganas de fotografiar... las ganas de pasear... las ganas de leer... de escribir, en fin. Y en esta ocasión dado al fin de semana largo, mi tía me invitó a viajar con sus amigas. Nos fuimos en el auto de su amiga Rosa. Estas amigas de mi tía se conocen hace más de 40 años. Es una amistad inquebrantable que da gusto. Esas son las amistades verdaderas, las que no se rompen con nada y perduran a través de los años.

El 29 de junio mi maquinita fotográfica cumplió dos añitos (me la regaló mi hermanito Iván). Dos añitos en los cuales he sacado casi tres mil fotos. He fotografiado de todo. Y como siempre digo, uno puede ir mil veces a un mismo lugar y tomar muchas fotos, pero siempre hay algo nuevo que ver y admirar. Aquí comparto algunas y les cuento como fue mi viaje.

El Viaducto Amolanas: Acabo de enterarme al buscar en internet que es el puente más alto de Chile y uno de los más altos de Sudamérica. Fue construido en la década del 50 y está ubicado en el kilómetro 310 de la ruta 5 Norte (estas son las ventajas de viajar en auto). Pínchenlas para ver en tamaño grande.

Cerdito o cochinito: Pensar que hay personas que mataron a todos los chanchitos a causa de la famosa AH1N1. Yo muy por el contrario, me fui a fotografiar este bello ejemplar. Era guatón como él solo... y había otro pequeñito que se parecía a Babe el cerdito valiente, parecía un perrito porque cuando me vio quiso acercarse a mí, pero como estaba amarrado no pudo acercarse mucho.

Mi tía comprando pepinos en la ruta (el caballero que se ve de fondo es el dueño del manso chancho, y que gentilmente me dejó entrar a su casa para fotografiar a sus animales).

San Pedro (patrono de los pescadores). El lunes fue feriado debido a la festividad de San Pedro y San Pablo. En Coquimbo, se realiza una procesión en la Bahía. Este año se adelantó debido al mal tiempo. Fue el día sábado (cuando viajamos hacia allá), por lo tanto nos la perdimos. Además que con el mal tiempo que hubo, la mar estaba muy peligrosa. Llovió la noche del sábado y la noche del domingo y hasta hubo un desubicao que vaticinó un tsunami. Algunas personas pernoctaron en los cerros por temor al presagio. Yo cuando lo escuché de boca de Rosa, la amiga de mi tía, y dado que ella es tan bromista no le creí. Sino... esta es la hora que mi tía no nos lleva pa ninguna parte (con lo miedosa que es).

Luego de la lluvia apareció el sol, así que fuimos a dar una vueltecita por la playa antes de que se escondiera.

Con mi tía y su amiga Rosa. Andaba con mi bolso playero porque ahí llevaba mi celular, digo por si alguien se acordaba de saludarme (por mi cumpleaños) jejeje. En todo caso no es lo único que llevaba en el bolso...

El mar estaba violento... las olas rompían con furia y espuma. Nada que ver como en el verano que siempre está calmo y quieto a esa hora.

Al fondo la Cruz del Tercer Milenio.

Por la tarde apagué las velitas. Era mi cumpleaños.

El martes emprendimos el viaje de vuelta. Paramos en un mirador a tomar algunas fotos.

Al aproximarnos a Santiago las nubes iban cubriendo el cielo. Llegamos con lluvia.

Fue un viaje lindo. Faltó sólo mi hermanito pa hacerlo más lindo todavía. Pero ya será el momento en que él también nos acompañe. Es todo por el momento. Espero disfruten las fotografías que con tanto cariño subí para ustedes.

martes, 23 de junio de 2009

Cortar por lo sano

Yo no sé si a todas las personas les pasa. Puedo hablar por mi, porque me ha pasado varias veces. Y aunque tendrá que pasarme muchas veces más, en alguna de ellas tendré que aprender, y saltar el obstáculo. La vida es una gran carrera, llena de vallas y pozos que nos hacen tropezar y caer. Algunas las pasamos rápido, sin siquiera darnos cuenta. Cuando nos detenemos y miramos hacia atrás, vemos que saltamos las barreras con sabiduría, porque algo aprendimos del pasado. Pero en otros casos, la cosa es distinta, vamos tan rápido que nos caemos, y al caer, cuesta levantarse. No siempre, pero a veces si. Hay caídas más duras que otras.

Creo que una de esas barreras en mi caso, es la obsesión. Me confieso una mujer obsesiva. Cuando me propongo algo, no hay quien me lo saque de la cabeza y me haga cambiar de opinión. Soy porfiá como una mula.

La vida también, se encarga de mostrarte el camino, para que te des cuenta que las cosas no son como uno cree. Así me ha sucedido en algunas de mis relaciones sentimentales. A veces, Diosito me muestra cómo es la persona en la primera impresión. Y yo, con mi obsesión, lo paso por alto. Hay personas que son de una manera, y esa manera no nos satisface, pero le damos y le damos (la obsesión), pensando que las cosas pueden ser diferentes y que pueden mejorar, cuando en la primera cita, ya percibimos que son personas egoístas, que no están ni ahí contigo, y que sólo buscan su beneficio personal. Aléjate entonces de esas personas. Nada bueno traen, sino que todo lo contrario. Y ahí es donde juega la obsesión, que nos impide en el primer encuentro, inmediatamente, tomar la rienda de la situación y mandarlo a buena parte. Hay que cortar por lo sano. Y en ese mismo momento ser capaces de decir: “No, esto no es para mí”. Si hay algo que no te gustó la primera vez –tratándose de valores- es mejor dejar libre el camino y hacerse a un lado. Si lo hablaste y no escuchaste el eco, entonces pierdes el tiempo. Y ahí está la verdadera inteligencia de las personas. Es más sabio el que aprende de los golpes y saca una enseñanza, que el que se cree lo mejor de lo mejor, cuando en realidad se engaña a sí mismo predicando lo que no practica. Elimina la obsesión, y corta por lo sano. Actuando así lograrás ser más feliz (espero haber aprendido y no salir reprobada la siguiente vez).

Se la vi... no, no se la vi (bueno si), c’est la vie!!

martes, 16 de junio de 2009

El Shampoo

Esta mañana cuando me levanté y me metí bajo el chorro de agua de la ducha. Tomé el Shampoo para lavarme el cabello. Cuando lo apliqué y me restregué la cabeza con los dedos lo sentí extraño. Sentí que se cortó. A veces me sucede, cuando he jardineado y he cortado ramas y me cae mugre y tierra en la cabeza, que el shampoo se corta en la primera aplicación. Entonces me enjuago y vuelvo a aplicarlo. Así hice hoy también, pero volví a sentirlo extraño. Que cosa tan rara. Entonces como pude (ya que no estaba con mis lentes de contacto puestos), tomé el shampoo y lo miré... ahí me di cuenta que era “Acondicionador”, y yo lavándome el pelo con el acondicionador. Esta confusión se debió a que cuando compré mis tinturas para el cabello, algunas veces vienen con promoción de shampoo de regalo. Entonces compré dos tinturas con dos shampoo. Y encima el otro día pensando que ya tenía bastantes shampoo me compré otro acondicionador jajajá. Ahora tengo tres acondicionadores y ningún shampoo. Cosas que suceden cuando una está enamorá. Así dice la Petra, que una se vuelve aweoná y anda haciendo y pensando puras cabezas de pescao.

jueves, 11 de junio de 2009

Volver a empezar

“Una muchacha camina por la orilla de la playa. Bajo sus pies desnudos siente la fría arena humedecida. La brisa marina la envuelve. Es un día de sol. Las gaviotas graznan y aletean a su paso, y de tanto en tanto, corren tras las olas buscado su alimento. El oleaje está calmo a esas horas de la mañana. Las olas rompen y se recogen apacibles y silenciosas. La espuma blanca se pierde en la arena, bajo las patas de las gaviotas y bajo los pies de ella. Hay olor a mar, a conchas, a peces. Un perro juguetéa con el mar. Ladra a las olas cuando quieren alcanzarlo y corre tras ellas gruñendo cuando éstas se alejan. La muchacha se detiene en un roquerío. Sube y escala unas cuantas rocas. Se instala sobre una de ellas, la que está más cerca del mar. Sentada en la roca, el sol le acaricia la espalda. Mira hacia el horizonte. Se siente tranquila. El mar consigue calmar sus emociones. La quietud de las olas le sosiega el alma. Bajo sus pies hay una pequeña poza. La muchacha baja su pie hasta tocar el agua fría. Al contacto del agua y la piel, se ha desencadenado un torbellino de arena. Ya no se ve la punta del pie. Se ha hundido en la arena dorada. El agua se ha vuelto turbia. Ella observa… y espera a que la arena se asiente y pueda volver a ver su pie hundido en la mar. El agua se torna transparente lentamente…”

Así, ha pasado en mi vida en estos últimos cinco meses. El torbellino lo ha revuelto todo y ha desencadenado un desequilibrio y una inestabilidad mental y emocional.

Un año de problemas laborales, van minando el espíritu, pero ¿Qué importa si tienes una familia que te ayuda, que te apoya y que te acoge? Pero las familias también tienen sus quiebres, y ha ocurrido una explosión de sentimientos. Mi hermano se ha ido a vivir con su polola. Mi tía se ha quedado sola con su egoísmo. Y yo, por rebote, me he sentido sola y afectada por la situación. Todo se revolvió como un rompecabezas. O mejor dicho, como un juego de jumanji, donde ha aparecido una selva llena de animales salvajes.

He perdido el deseo de escribir. He olvidado mi afición por la lectura, los bordados y los tejidos. He extraviado mi pasión por la fotografía. Y hasta, he olvidado lo feliz que me sentía en mi casa, con mis niños, con mis flores y mis cosas. Todo se revolvió en el rompecabezas y recién ahora, tras cinco meses de tristezas, de sueño perdido, de pesadillas recurrentes, de preocupaciones… recién ahora, las aguas comienzan a relajarse y todo empieza a reordenarse, a readaptarse, a reconstruirse… y vuelvo a sentir que tomo con mano firme, el timón de mi vida. Y poco a poco, empiezo a estabilizarme, a equilibrarme… y con ello, empiezo a salir del letargo, y vuelvo a sentir que la vida es linda y que soy feliz, aunque hayan pasado muchas cosas, buenas y malas. Lágrimas que brotaron de muchos ojos, palabras y consejos que se escucharon de muchas bocas. Abrazos que se sintieron de muchas personas. Y finalmente, el tiempo ha hecho su parte también. Me caí, y ahora vuelvo a levantarme. Esto es la vida. Se cae fácilmente y se levanta lentamente, como las olas del mar, que rompen, rugen y golpean… y se recogen suave, lento y silencioso.

Estoy tranquila. Ésa es la razón por la que he reabierto mi blog. He vuelto a sentir alegría por los días. He vuelto a cantar por las calles con el pendrive conectado a mis oídos, escuchando las mismas canciones cebollentas a las que ya no les sentía el gusto. He sentido el deleite de los días viernes. He acariciado al Horacio con ternura, he besado a la Ambrosia con dulzura. He acompañado a mi tía con esperanza. He abrazado a mi hermano con ilusión. He sentido que vuelvo a estar viva, y que quiero seguir contándoles las historias y aventuras de la Señorita Angélica…

domingo, 7 de junio de 2009

Volver a querer


El otro día, leyendo el blog de Evan vi esta premisa:

“No quiero volver a querer sin que me quieran”.
“Por favor no permitas que vuelva a equivocarme”.

Cuando la leí, me sentí interpretada. La frase se acomoda a lo que pienso. Nadie quiere querer sin que lo correspondan, pero muchas veces sucede. O es que algunos entregamos más que otros y a nosotros nos parece que no nos quieren, cuando en realidad si nos quieren, pero de otra manera. Con otra forma de demostrarlo. No todos somos iguales. Algunos somos más cariñosos y cálidos que otros. Hay personas más frías en sus demostraciones de afecto y no por eso no quieren. Esas personas también sienten amor, sólo que son más reservados al expresarlo. Tengo un amigo que dice que el amor no se condiciona, ni se exige. Y quizá ahí está el meollo del asunto. Quizá seamos tan exigentes con el otro (y con nosotros mismos) que no percibimos su entrega. Y para lo que a nosotros no nos significa nada, para el otro talvez sea demasiado. A lo mejor tenemos que sacar el pie del acelerador y dosificar un poco nuestro sentimiento, pero… eso sería perder parte de nuestra esencia, por lo tanto, en mi caso, prefiero amar y entregarlo todo, a recriminarme después porque no entregué lo suficiente. Más vale perder, entregando lo mejor de sí y quedarse con el sentimiento de haber dado todo, a quedarse con la frustración, el remordimiento y la duda de si hubiese entregado más, quizá las cosas habrían sido distintas.

“No permitas que vuelva a equivocarme”, y ¿si no nos equivocamos cómo sabremos cuando hemos amado? El miedo a equivocarnos puede hacer que dejemos pasar, o no veamos, ni descubramos a esa persona cuando llegue. Hay que perder el miedo. Y aunque no nos correspondan de la misma manera, hay que intentarlo. Es tan lindo amar. Es tan rico sentir esas sensaciones que llenan el alma de gozo y alegría. Es rico sentir que el corazón se te escapa del pecho cuando piensas en esa persona amada. Es delicioso sentir que hay alguien que piensa en ti. Después de todo… ¿para qué estamos en este mundo sino para amar?

Esta canción interpreta la belleza del amor.

Amarte así

Amarte así, es vivir un sueño eterno junto a ti.
Es confiarle al universo este milagro de sentir,
Amarte así.

Amarte así, entregándome al destino que elegí,
Y que estés en mi camino y yo en el tuyo y compartir,
Amarte así.

Así… hasta morir, hasta el fondo de mi alma amarte así,
Así, hasta morir, ni la eternidad me alcanza
Para agradecer que hoy puedo amarte así.

Amarte así, es sentir que el infinito late en mí,
Y es testigo de este inmenso amor que hoy siento para ti
Amarte así.

Así… hasta morir, hasta el fin de la esperanza amarte así,
Así, hasta morir, ni la eternidad me alcanza para agradecer que hoy puedo amarte.
Hasta fundirme en este amor, hasta llenarte el corazón, amarte así.
Y amarte así…

Alejandro Lerner

martes, 2 de junio de 2009

Fin del vínculo

Por fin pude romper el vínculo. A veces cuesta tanto separar las cosas. Otras se torna una necesidad. Algo imprescindible. Algo que nunca has pensado dejar. Pero hay que hacerlo por salud no mental, ni emocional, sino que salud financiera ¿puede ser? Es que cuesta caro mantenerla, y conservarla ha sido una verdadera odisea. Algunas veces me hizo sonreír de alegría. Y otras, dejar de dormir por la preocupación. Fue un vínculo que duró casi veinte años. ¿Cómo puede durar tanto una relación? Bueno hay muchas que duran eso. Y la mía fue de amor y odio. Amor por el gusto y los gustos que me dio. Y odio por los problemas y sinsabores que me causó. Hasta que hoy… tomé la decisión. Lo pensé hace unos días y ya sabía en qué terminaría. Me rehusé a ejecutar esta acción muchas veces, hasta que comprendí que ya no la amaba, que ya no la quería y que necesitaba alejarla para siempre de mi vida. Fue entonces, cuando me levanté esta mañana para irme al trabajo, y le pedí permiso a mi jefe para hacer un trámite en el centro, que ratifiqué mi decisión. Me acerqué a Falabella, mi tienda preferida, y solicité un avance en doce cuotas. No sería fácil pagarlas, pero era un sacrificio que debía hacer sí o sí. Fui entonces a esa oficina, saqué el número y esperé mi turno. Me acerqué a la muchacha y le dije: “quiero cerrar mi Tarjeta de Crédito”. Pagué en la caja toda la deuda (medio millón de pesos) y me entregaron un documento donde decía que mi vínculo había terminado. La pesadilla se acabó. Adiós Master Card. Y se pasearon raudamente las imágenes por mi cabeza: El viaje a Montevideo, los Cds. en la Feria del Disco… los zapatos en Hush Puppies y en Gacel… las compras de supermercado en el Lider… el alimento de mis bebés cuando no tenía dinero en efectivo… los regalos de navidad… las compras realizadas en lugares donde sólo mi ex Mastercard me abría las puertas… los perfumes en el Paseo San Agustín… los chalecos de lana en Angelmó… las artesanías y productos de la zona, en la Recova (La Serena)… las comidas chinas en el Restaurant Shaolín… los licores para regalar en Los Alpes… el ramo de flores que le mandé a mi tía para un cumpleaños… los utensilios de repostería en Cherry… los hilos y las lanas en El Siglo… los pagos de aseo en la Municipalidad… los libros en la Feria del Libro y en Mundilibros… los pasajes a Coquimbo en Tur Bus… los pasteles en el Strindberg… los chocolates en el Entrelagos… las pastillas para adelgazar en Pharma… las compras por Internet… en fin… esas imágenes han quedado almacenadas junto con el plástico que he cortado en dos con la tijera. Adiós Mastercard. Ojalá nunca más tenga que abrir una tarjeta similar. Es un verdadero robo, un asalto a las personas que recurren a ella por necesidad y que luego no pueden salir del foso debido a los intereses y los cargos de administración. “Pague el mínimo” – te dicen. Y pagando el mínimo, se van metiendo más y más, y la deuda va subiendo como la leche. Es lo que me pasó muchas veces… y bajaba la deuda con mucho esfuerzo, pero luego la tentación y la necesidad del plástico me hacía reincidir. Hoy se termina definitivamente el vínculo. Adiós Tarjetita linda, gracias por todas las sonrisas (las rabias me las guardo). Tú y yo… ya no somos nada.